Asignatura de cocina, un reto diario para secundaria

En nuestra propuesta educativa de secundaria contamos con algunas materias que no están contempladas en el currículo oficial, y una de esas es Cocina.

Esta asignatura trabaja aspectos muy presentes en la pedagogía Waldorf. Supone prepararles para la vida apelando a cualidades que se separan de los conocimientos académicos. Aprenden otros ámbitos necesarios para estar en el mundo, como ser más autónomos; fomenta la responsabilidad individual, aumenta la conciencia de sus capacidades reales de organización, orden, planificación y perseverancia; educa en la fortaleza de cada individuo, en la empatía y el cuidado al otro.

Alumnos y alumnas de secundaria preparan la comida para el resto de las clases

Durante el año, cada semana se forma un grupo de seis chicos y chicas de las diferentes clases de secundaria que serán los encargados de preparar el menú semanal del comedor de secundaria. De lunes a viernes, el grupo al que le toque se encamina a su cocina a las 12:30h, dispuesto a preparar el menú correspondiente, que tiene que estar listo a las 14:15h para el resto de las clases de secundaria.

Para ello, en días previos han elaborado un menú completo con primero, segundo y postre. Por tanto, el primer reto para el grupo es elaborar una propuesta semanal teniendo en cuenta el presupuesto que tienen asignado, que se lo proporciona la escuela.

El segundo es hacer la compra; salen acompañados de la maestra responsable de esta asignatura y se encargan de proveerse de todo lo que necesitarán.

El tercer reto es preparar esa comida. En ocasiones sucede que, al hacer la lista de la compra, se ha quedado algún ingrediente fuera, por lo que tienen que innovar y buscar una alternativa.

Cuarto reto, muy importante: llegar a un consenso y trabajar en equipo. Decíamos que son seis los alumnos que cada semana realizan esta asignatura y que son de diferentes clases de secundaria. Pero, además, al hacer los grupos, intentamos que no coincidan quienes suelen juntarse. De esa manera, el enriquecimiento es mucho mayor, pues tienen que trabajar con otras personas que quizá no conocen tanto o con las que no tienen una relación estrecha para sacar adelante el trabajo, y sacarlo bien.

El quinto reto es preparar la zona del comedor y servir al resto de sus compañeros, que llegan puntuales y ¡con un hambre canina! Y después… viene la parte que menos les gusta, que es recoger, limpiar y ordenar la cocina. Aquí el reto es superar esa desgana, esa pereza que puede estar presente por tener que dejarlo todo como al principio, como si no hubiera pasado nadie por ahí.

Como ves, es una actividad que no tiene nada de baladí. Además de estos retos, evidentemente cada estudiante tiene sus propios retos internos: asumir un mayor liderazgo, mejorar la capacidad de escucha… La cocina, como el resto de las actividades que desarrollamos en la pedagogía Waldorf, les pone ante sus propios límites, les hace ver sus vulnerabilidades y les ayuda a conocerse mejor a sí mismos y a ver qué aspectos pueden cultivar de otra manera. Y de esa forma, pueden ir superándose y ser conscientes de sus capacidades.

Cuáles son las aptitudes y capacidades que se consiguen en la clase de cocina

Con esta asignatura, los chicos y chicas de secundaria adquieren y alcanzan un conjunto de aptitudes y capacidades que les acompañarán toda la vida:

  • Autonomía y voluntad: aprenden a hacer un menú para el resto de sus compañeros, la lista de la compra, cocinar para sí mismos y para otros…
  • Capacidad para resolver situaciones complejas: cocinar algo específico (¡los postres!), qué hacer si olvidaron comprar un ingrediente, si se quema un guiso…
  • Generosidad y compromiso hacia el otro: cuidan de sus compañeros a través de la comida que les preparan y del esfuerzo que ponen en ella.
  • Autoestima: muchas veces se sorprenden porque pueden hacer cosas que no se hubieran planteado hacer en casa y se sienten tremendamente orgullosos de su capacidad de crear.
  • Capacidad de trabajo en equipo: llegar a un consenso y trabajar juntos a veces no es tarea fácil.
  • Saber estar: en la adolescencia los impulsos propios de la edad a veces no les permiten darse cuenta de que hay más personas alrededor. Por eso, en el comedor les pedimos ciertas cosas, esto ya no solo al grupo que cocina, sino al resto de los alumnos y alumnas que se quedan a comer. Por ejemplo, que esperen a que estemos todos listos para comer, que tengan un tono acorde para comer de la manera más consciente posible… lo que cualquier padre y madre pide en su casa lo reforzamos desde la escuela.

Y añadiré que disfrutan mucho con el resultado, ¡es una asignatura que les encanta!

Etiquetas:

Los comentarios están cerrados
© ESCUELA WALDORF ARAVACA