Admisión

El proceso de admisión de la Escuela Waldorf de Aravaca comienza con una visita a la escuela.

Las visitas a la escuela proporcionan la oportunidad de conocer más a fondo la Escuela Waldorf de Aravaca, a través recorrido de las instalaciones seguida de una charla sobre la filosofía y la pedagogía Waldorf. Hay tiempo suficiente para hacer preguntas y conversar tranquilamente.

La visita a la escuela y la charla informativa son esenciales en el proceso de solicitud de plaza e inscripción.

Para más información y concertar cita:

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info@waldorfaravaca.es

la escuela
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Tenemos dos jornadas de Puertas Abiertas anuales, nuestros Mercadillos de Navidad y Primavera.

En ellos, se puede ver una interesante muestra del trabajo académico de nuestros alumnos recogido en la “Exposición Pedagógica”.

También son un lugar de encuentro entre alumnos, familias, maestros, amigos de la escuela y de todas aquellas personas interesadas en conocer más de cerca nuestra escuela.

Paralelamente, anunciamos jornadas de Puertas Abiertas esporádicas en nuestro Instagram, síguenos para mantenerte actualizado @waldorfaravaca.

¡Te esperamos con los brazos abiertos!

Cuotas y matrículas 

Esta tabla ofrece una visión clara de los costes asociados con la escolarización en una escuela Waldorf, detallando los descuentos aplicables por hermano en las diferentes categorías de pago.

Concepto 1º Hijo 2º Hijo  3º Hijo  4º Hijo 
Cuota de Matrícula Alumnos Nuevos 578€ 473€ (20% DTO) 368€ (40% DTO) 263€ (50% DTO)
Renovación de Matrícula (Anual) 294€ 220€ (25% DTO) 137€ (50% DTO) 74€ (75% DTO)
Cuota Mensual Maternal (1 a 3 años)  545€* comida incluida hasta las 14hrs 436€ (20% DTO) 327€ (40% DTO) 272€ (50% DTO)
Cuota Mensual Maternal (1 a 3 años)  600€* dia completo hasta las 16:15hrs
Cuota Mensual Infantil (3 a 6 años) 487€
Cuota Mensual Primaria 545€ 545€ 272€ (50% DTO) 137€ (75% DTO)
Cuota Mensual Secundaria (incluye comedor obligatorio) 728€ 728€ 364€ (50% DTO) 182€ (75% DTO)
Material Escolar (Anual) 111€ (37€ trimestrales) 111€ (37€ trimestrales) 111€ (37€ trimestrales) 111€ (37€ trimestrales)

Nota: Los descuentos aplicados a las cuotas mensuales del 3º y 4º hijo solo se especifican para los niveles de Primaria y Secundaria.

Servicio de comedor

CUOTA MENSUAL: 205€

CUOTA TICKET SUELTO: 14€

BONO COMEDOR (10 COMIDAS): 126€

Horario

Maternal Infantil y primaria hasta 3ª clase: 8:45h a 14:00h. Opción de día completo hasta las 16:15hrs.

Primaria 4ª, 5ª, y 6ª clase: 8:30h a 14:15h

Secundaria: De lunes a jueves de 8:30h a 16:30h. Los viernes de 8:30h a 14:00h

El horario de salida se amplía hasta las 16:25h para aquellos niños que se queden al comedor.

No disponemos de servicio de ruta.

Preguntas Frecuentes

La educación Waldorf es un enfoque educativo único que se practica en las escuelas Waldorf de todo el mundo, desde hace más de 100 años. Surge como parte del importante movimiento contemporáneo de modernización de la educación que tuvo lugar a principios del siglo XX. Creada por el filósofo austriaco Rudolf Steiner, su principal objetivo es formar seres humanos libres que sean capaces de dotar, por sí mismos, de un propósito y dirección a sus vidas.

La pedagogía Waldorf se basa en un profundo conocimiento del ser humano. Su fin es conducir al niño hacia un desarrollo equilibrado de su intelecto, de su mundo emocional enriquecido artísticamente y de una voluntad sana y activa. De este modo, sus pensamientos, sentimientos y actos podrán hacer frente a los desafíos prácticos de la vida. Todos los aprendizajes incorporan una disciplina artística que equilibra saludablemente el trabajo intelectual. Por ejemplo, se aprenden las tablas de multiplicar o el alfabeto con la ayuda de pasos rítmicos o palmadas, se recitan poesías y se ajusta el paso a ellas rítmicamente.

El motor de la motivación del niño en el aprendizaje es el desarrollo de su curiosidad innata y del entusiasmo por los conocimientos, es decir, se favorecen los factores intrínsecos como determinantes del aprendizaje. Esto únicamente sucede cuando los maestros están tan interesados y entusiasmados en las materias como sus propios alumnos y alumnas.

En el jardín de infancia los niños aprenden por imitación, sus maestras no dan instrucciones, simplemente trabajan dan ejemplo, y los niños imitan…. y van entrando en las actividades. El currículo en infantil se basa en el juego libre, el movimiento, la imitación, los ritmos y el trabajo: elaboración del pan, modelado con cera, tejer con telar o con la mano, tallar madera o pintar con acuarela.

La muestra más clara sobre qué es único de la educación Waldorf podemos encontrarla en la declaración de misión de sus escuelas “Nuestro mayor esfuerzo debe ser el desarrollo de seres humanos libres, que sean capaces, por sí mismos, de impartir propósito y dirección a sus vidas».

El objetivo de la educación Waldorf es educar al niño de forma integral (cabeza, corazón y trabajo con las manos). El currículo es muy amplio y equilibra los contenidos teóricos con el arte y las actividades de tipo práctico. Los maestros Waldorf persiguen despertar en cada niño, un genuino interés por el aprendizaje. El arte y las actividades prácticas se ponen al servicio de la enseñanza puramente teórica, desarrollando en el niño la motivación intrínseca por el aprendizaje, sin necesidad de usar la competitividad de las notas como incentivo.

Algunos rasgos distintivos de la educación Waldorf son:

  1. Enfoque no académico en los primeros años de escolaridad. Los jardines de infancia Waldorf siguen un modelo metodológico que omite el contenido estrictamente académico, poniendo el énfasis en el desarrollo de las competencias pre-académicas. La etapa de los 3-6 años se entiende como vital para el desarrollo del niño, con objetivos y metas basados en su momento concreto de desarrollo, sin adelantar los contenidos de la escuela primaria. Rigen los principios de autonomía, libertad de movimiento, aprendizaje social o el aprendizaje intuitivo a través de la experimentación y el juego libre. El aprendizaje formal de la lecto-escritura comienza en 1º de primaria.
  2. En la educación primaria, los alumnos tienen un maestro tutor que les acompañará durante los seis cursos de esta etapa.
  3. En los primeros grados, los contenidos se introducen a través de actividades artísticas y de movimiento, más adecuado a su modo natural de aprendizaje. Todos los niños aprenden a hacer punto y tocar la flauta dulce.
  4. No hay libros de texto. Los libros de texto son los cuadernos de cada materia, que cada niño va elaborando a lo largo del año. En ellos recogen lo que han hecho y aprendido.
  5. La enseñanza en un colegio Waldorf tiene un enfoque no competitivo. No se entregan notas a los niños durante la etapa primaria (sólo a los padres); cada maestro tutor escribe una evaluación cualitativa de cada alumno al final de cada curso escolar.

Cualquier observador externo que se asome a una escuela Waldorf, constatará que los niños llegan al colegio felices y se van felices. Observará a los niños tranquilos, haciendo con gusto los trabajos en el aula, observará a los niños jugar, disfrutando del placer del juego, niños aprendiendo de forma significativa, adquiriendo conocimientos vivos y haciéndolos suyos, niños con sólidos hábitos de trabajo. Observará a niños siendo realmente niños.

Entre las primeras razones para escolarizar a su hijo o hija en una escuela Waldorf, estaría su profundo respeto a la infancia, uno de los pilares de esta propuesta pedagógica. Las escuelas se centran en crear un entorno rico y estimulante a la vez que de seguridad afectiva para los niños.

En segundo lugar, la pedagogía Waldorf se sustenta en un profundo conocimiento del proceso evolutivo del niño, sobre el que establece su currículo. Cada asignatura se introduce en el momento adecuado del desarrollo infantil.

Por último, los alumnos salen preparados de manera óptima para la vida profesional. Su pensamiento creativo, orientado a dar soluciones en nuevas áreas, el desarrollo de la responsabilidad personal y su autonomía juegan un papel importante en ello.

En palabras de Andreas Schleicher, experto en enseñanza de la OCDE y coordinador de los estudios PISA en Alemania “Hay un alto grado de congruencia entre lo que el mundo exige de las personas y lo que se promueve en los alumnos Waldorf. La reproducción de conocimiento acabado tiene una importancia cada vez menor. Hoy en día se pueden aprobar la mayoría de los exámenes tan sólo con ayuda de un smartphone, si quiere que su hijo sea más inteligente que un smartphone, entonces tiene que aprender otras habilidades”.

Andreas Schleicher, ha coordinado una investigación de la Universidad Heinrich-Heine de Düsseldorf sobre las experiencias educativas en Escuelas Waldorf. Se trata del primer gran estudio en Alemania sobre la calidad de la enseñanza Waldorf (800 alumnos de 10 escuelas en edades comprendidas entre los 15 y los 18 años).

Los resultados muestran que los alumnos Waldorf aprenden con más entusiasmo en comparación con alumnos de escuelas estatales, se aburren menos y aprenden a conocer sus talentos. Mientras que al 90% de los alumnos Waldorf aprender les resulta divertido, en las escuelas convencionales tan sólo al 66%.

El clima escolar y la atmósfera de aprendizaje fue descrita por la mayor parte de los encuestados (85%), como agradable y coadyuvante, frente al 67% de las escuelas públicas. Además, la relación con los maestros se valora significativamente mejor –el 75% de los alumnos Waldorf frente al apenas 31% de las escuelas públicas. La identificación con la escuela es mayor que la del resto de los alumnos; los niños de escuelas Waldorf sufren significativamente menos molestias como dolores de cabeza, de tripa, o trastornos del sueño.

Fuente: Escuela Libre Micael. Artículo publicado el 26/9/2012 en el diario alemán Die Welt.Traducción: Inés Nacerí Martín.

En particular, la Pedagogía Waldorf, a menudo malinterpretada, ofrece un enfoque único y profundo en el desarrollo infantil. Uno de los malentendidos más comunes es percibir a la Pedagogía Waldorf como un sistema educativo informal o poco estructurado, algunas veces relacionado erróneamente con estilos de vida «hippies» o alternativos.

Es importante destacar que la Pedagogía Waldorf, con más de un siglo de historia, se basa en un estudio detallado del desarrollo humano. Este enfoque integral busca cultivar no solo las habilidades académicas, sino también el crecimiento emocional, social y artístico de los niños. A diferencia de otros métodos, la Pedagogía Waldorf se adapta a las fases evolutivas de los estudiantes, ofreciendo un currículo que evoluciona con ellos, manteniendo un equilibrio entre el aprendizaje intelectual y la expresión creativa.

La seriedad y profundidad de esta pedagogía radican en su enfoque en el desarrollo armónico de todas las facetas del estudiante, promoviendo habilidades cruciales como el pensamiento crítico, la empatía, la creatividad y un fuerte sentido de responsabilidad hacia su entorno. La colaboración entre la escuela y la familia es otro pilar fundamental, buscando una coherencia en el entorno educativo del niño.

Entender estos aspectos es vital para los padres que buscan un enfoque educativo que no solo se centre en el conocimiento académico, sino que también fomente un desarrollo integral y consciente en sus hijos. La Pedagogía Waldorf ofrece un camino educativo respetuoso y enriquecedor, adecuado para familias que valoran un enfoque tradicional en la educación.

Los maestros y profesores de la escuela Waldorf de Aravaca tienen formación universitaria en Educación infantil o en Educación Primaria (Diplomatura o Grado) y la especialización en Pedagogía Waldorf (3 años más).

A su vez, muchos de ellos han cursado otras carreras universitarias y tienen otros intereses académicos y artísticos con los que enriquecen su formación. La experiencia de trabajo de cada uno de ellos forma parte de la diversidad de la escuela, de modo que encontramos maestros jóvenes al lado de otros con más años de experiencia.

Ser maestro Waldorf es un reto muy exigente porque hay que estar en constante proceso crecimiento no sólo profesional, a través de reflexiones, de lecturas, de cursos o en el marco del claustro de maestros todos los jueves, sino también de crecimiento personal. Esto le permite ir cultivando todas las cualidades necesarias para ser un buena maestro, como el estar presente, la capacidad de observación objetiva con ausencia de juicio, la quietud y el silencio, la veracidad y ser honestos con nosotros mismos.

Todo esto implica un largo camino de trabajo del maestro que tiene que ir autoeducándose.

En las escuelas Waldorf, los maestros conocen muy bien a sus alumnos y comparten con ellos un lapso considerable de tiempo.  Desarrollan un interés particular por cada uno, logrando una comprensión única de las necesidades educativas, sociales y emocionales de cada estudiante. Este vínculo estrecho aumenta las capacidades del maestro para guiar y apoyar a cada alumno a través del plan de estudios.

Si bien lo ideal es que el maestro tutor pueda acompañar a sus alumnos durante los seis años de su escolaridad primaria, hay ocasiones en las que esto no siempre es posible.

La evaluación es realizada en una doble vía. Los maestros y profesores realizan una evaluación del progreso de cada alumno al final de cada trimestre.  Esto se complementa con una autoevaluación que cada alumno realiza de su propio trabajo y aprendizaje. 

A finales de curso se realiza una evaluación completa de todas las asignaturas que se presenta en la forma de evaluación de fin de año. Cada maestro tutor y cada especialista realizan una evaluación cualitativa del trabajo del alumno durante ese curso escolar. Estas evaluaciones incluyen, también, las notas oficiales.

Las investigaciones muestran que el 94% de los alumnos graduados de escuelas Waldorf en Norte América (EEUU y Canadá) cursan estudios universitarios y un 55% terminan con un nivel de estudios de Masters y Doctorado. Los alumnos Waldorf son, además, muy bien valorados por los profesores universitarios.  Sus puntuaciones en los Test SAT (Scholastic Aptitude Tests) están por encima de la media nacional, especialmente en pruebas verbales.

En Europa, estudios que comparan los resultados de las pruebas de acceso a la universidad en Alemania hallaron que el porcentaje de graduados Waldorf que pasaron el examen fue el doble o el triple que los estudiantes del sistema estatal.  En España, aún no existen estudios de este tipo, pero los alumnos de la Escuela Libre Micael (la única escuela Waldorf que ofrece estudios bachillerato en Madrid) tiene un porcentaje de aprobados en selectividad en línea con la media de los institutos públicos.

En la educación Waldorf creemos que la exposición a las nuevas tecnologías es contraproducente para el desarrollo de la imaginación y la capacidad del niño para gestionar su propio entretenimiento. Si bien sabemos que éstos forman parte de la vida cotidiana de las familias, animamos a éstas a limitar de manera significativa la exposición de sus hijos a la televisión, películas, videojuegos, computadoras y otros medios electrónicos. Como mínimo, se espera que los niños no estén expuestos a pantallas, ni utilicen aparatos electrónicos durante la semana escolar.

Reconocemos que esto puede ser una transición difícil, sobre todo si los niños han tenido mucha interacción con dichos medios antes de asistir a la escuela Waldorf. La escuela y las familias de nuestra comunidad, apoyan a las familias nuevas que hacen esta transición.

Sin ordenadores ni wifi: así son los colegios que triunfan en Silicon Valley

En el año 1919, Rudolf Steiner, filósofo y científico austriaco fue invitado para dar una serie de conferencias a los trabajadores de la fábrica de cigarrillos Waldorf-Astoria, en Stuttgart, Alemania.

Fruto de ello, el dueño de la fábrica, Emil Molt, pidió a Steiner que creará y dirigiera una escuela para los hijos de los empleados de la fábrica.  Steiner accedió, poniendo cuatro condiciones: el colegio debía estar abierto a todos los niños; debería ser para niñas y niños; debería tener los doce años de escolaridad; los maestros deberían asumir el liderazgo en la dirección del colegio y se reduciría al mínimo la injerencia gubernamental.  Molt accedió a cumplir esas cuatro condiciones, y tras un periodo de formación de los futuros maestros, el Die Freie Waldorfschule abrió sus puertas en 7 de septiembre de 1919.

Actualmente hay más de 2.000 Escuelas Waldorf en 60 países del mundo, 33 de las cuales se encuentran en el territorio español.

Fundador y creador de la Pedagogía Waldorf, Rudolf Steiner (1861-1925) era de nacionalidad austriaca.  Estudió Matemáticas y Ciencias de la Naturaleza en la Escuela Técnica Superior de Viena, y cursó estudios en las facultades de Filosofía, Literatura, Psicología y Medicina.

A los 21 años se le encargó la publicación y los comentarios de los escritos científicos de Goethe. Partiendo del pensamiento de dicho autor, desarrolló un método de observación e investigación sobre el ser humano y su crecimiento paulatino por etapas. Creó la Antroposofía.

Fruto de su bagaje académico y de su conocimiento sobre el desarrollo vital del ser humano, creó la pedagogía Waldorf. Desde su creación, en 1919, ha conocido una fuerte expansión, convirtiéndose en uno de los Movimientos de Pedagogía Libre más importantes del mundo.

Nuestra escuela adopta una postura aconfesional respecto a la enseñanza religiosa. Aunque no impartimos educación religiosa como tal, reconocemos la importancia de la espiritualidad en el desarrollo integral del niño. Entendemos que esta tiene un papel significativo en la formación de los estudiantes, respetando siempre la diversidad de creencias.

En nuestro colegio, se pueden observar elementos culturales y espirituales, como escenas de vírgenes en el área infantil, y la celebración de festivales cristianos como San Miguel, San Martín, Adviento, Navidad y Reyes. Estas celebraciones y símbolos no buscan adoctrinar, sino más bien enriquecer el entorno educativo con aspectos culturales y tradicionales, permitiendo a los niños arraigarse en su cultura y tierra.

La elección de seguir un calendario cristiano y trabajar con las virtudes cristianas está también enlazada con los ciclos de la naturaleza, ofreciendo a los estudiantes una comprensión más profunda de su entorno y su cultura. Creemos que los rituales y tradiciones juegan un papel importante en el desarrollo de una identidad colectiva y en la formación de valores universales.

Nuestro enfoque se centra en fomentar el respeto y la apertura hacia todas las religiones y tradiciones espirituales, siendo el cristianismo nuestra base fundamental. 

Entendemos la preocupación sobre la integración de la tecnología en la educación, especialmente en un mundo cada vez más digitalizado. En la pedagogía Waldorf, la aproximación a la tecnología se basa en el desarrollo de habilidades fundamentales y en la comprensión profunda de los procesos.

Desde una edad temprana, fomentamos actividades como la creación de objetos con materiales naturales, por ejemplo, tallar una cuchara de madera. Este tipo de actividades enseña a los niños los principios básicos de la tecnología y el diseño, enfocándose en el entendimiento de los procesos y el desarrollo de habilidades manuales y cognitivas.

A medida que los estudiantes progresan a cursos superiores, específicamente en 3º y 4º de la ESO, introducimos la programación y otras habilidades tecnológicas más avanzadas. Entendemos que el manejo básico de la tecnología, como el uso de ordenadores, es una habilidad que los estudiantes pueden adquirir rápidamente. Por ello, nuestra prioridad es enseñarles a pensar críticamente y resolver problemas, habilidades fundamentales en la era digital.

Creemos firmemente que es mejor tener una sólida base en habilidades como el cálculo mental antes de depender de herramientas tecnológicas como las calculadoras. Nuestro enfoque está en desarrollar capacidades integrales que permitan a los estudiantes adaptarse y utilizar la tecnología de manera efectiva y responsable cuando sea necesario.

Si bien reconocemos la importancia de la tecnología, también somos conscientes de sus posibles efectos adictivos. Por ello, su introducción en el currículo se realiza de manera moderada y considerada, siempre buscando el equilibrio entre el desarrollo tecnológico y el crecimiento personal e intelectual de los estudiantes. En resumen, en la pedagogía Waldorf, preparamos a los estudiantes para un mundo digital no sólo enseñándoles a usar tecnología, sino también a comprenderla, valorarla y usarla de manera crítica y creativa.

Comprendemos la inquietud acerca de la preparación para exámenes estandarizados, especialmente en comparación con el sistema educativo tradicional. En la pedagogía Waldorf, aunque reconocemos la importancia de estos exámenes como una herramienta en el sistema educativo actual, nuestro enfoque va más allá de la mera preparación para pruebas.

Nuestro objetivo principal es fomentar un amor profundo por el aprendizaje. Creemos que la educación debe ser nutritiva y enriquecedora, no solo un medio para acumular información para luego «vomitarla» en un examen. Sin embargo, somos conscientes de la realidad de los exámenes estandarizados y, por ello, en los últimos cursos, ofrecemos a los estudiantes las herramientas y habilidades necesarias para abordar estas evaluaciones con éxito.

Enseñamos a nuestros estudiantes cómo enfrentarse a los exámenes, pero más importante aún, les enseñamos a pensar críticamente, a ser creativos y a desarrollar un entendimiento profundo de los temas estudiados. Esta metodología no solo les prepara para superar exámenes, sino que también los dota de habilidades valiosas para la vida.

Nuestro enfoque holístico en la educación asegura que, aunque los exámenes estandarizados no sean nuestro objetivo principal, nuestros estudiantes están bien equipados para afrontarlos. Al mismo tiempo, les proporcionamos una base sólida de conocimientos y habilidades que trascienden las pruebas estandarizadas y les preparan para el éxito en todas las facetas de sus vidas. En resumen, en la educación Waldorf, preparamos a los estudiantes no solo para los exámenes, sino para una vida de aprendizaje y crecimiento continuos.

Entendemos que algunas opiniones sugieren que la educación Waldorf podría no incentivar suficientemente la competitividad y el espíritu emprendedor que son valorados en la economía moderna. Sin embargo, es importante destacar que nuestro enfoque educativo se centra en el desarrollo integral del individuo, lo que incluye fomentar la seguridad en uno mismo y el pensamiento crítico, habilidades esenciales en el mundo actual.

En la pedagogía Waldorf, reconocemos que la competitividad y el espíritu emprendedor dependen en gran medida de la personalidad de cada alumno. En lugar de enfocarnos exclusivamente en la competencia, nuestro objetivo es desarrollar la confianza en sí mismos de los estudiantes y su capacidad para pensar de manera crítica e independiente. Creemos que estas cualidades son fundamentales para el éxito en cualquier ámbito, incluyendo el empresarial y económico.

Nuestro enfoque educativo promueve la colaboración, la creatividad, la resolución de problemas y la innovación. Estas competencias preparan a los estudiantes para asumir roles de liderazgo, emprender proyectos y enfrentar los retos de un mundo en constante cambio.

Por lo tanto, aunque la competitividad no es el foco principal, la educación Waldorf equipa a los estudiantes con las herramientas necesarias para tener éxito en un entorno económico competitivo y emprendedor. Los preparamos no solo para competir, sino para contribuir de manera significativa y creativa a la sociedad.

Comprendemos la importancia de mantener altos estándares académicos sin perder la esencia de nuestro enfoque pedagógico. Para lograr este equilibrio, aplicamos el principio de «menos es más», enfocándonos en la calidad y profundidad del aprendizaje más que en la cantidad de contenido.

Creemos firmemente que enseñar algo verdaderamente y de manera profunda es un proceso delicado y significativo. Por ello, nuestro objetivo primordial es asentar bien las bases del conocimiento, promoviendo un entendimiento profundo de los conceptos en lugar de una acumulación superficial de información que puede olvidarse fácilmente.

Nuestro enfoque pedagógico se centra en el desarrollo integral de los estudiantes, no solo en lo académico, sino también en lo emocional, social y artístico. Esto se logra mediante una enseñanza que estimula la curiosidad natural, el pensamiento crítico y la comprensión conceptual. Al mismo tiempo, se fomenta la autonomía y la responsabilidad en el aprendizaje, lo que lleva a los estudiantes a una comprensión más profunda y duradera.

Para asegurar los estándares académicos, implementamos evaluaciones y seguimientos regulares, adaptados al enfoque pedagógico. Esto permite a los educadores y padres monitorear el progreso y el desarrollo de los estudiantes de manera continua y coherente con nuestra filosofía educativa.

Entendemos que puede haber preocupaciones sobre cómo los estudiantes Waldorf interactúan socialmente con niños de otros sistemas educativos más tradicionales. Queremos asegurar a las familias y a la comunidad que nuestros estudiantes no están aislados socialmente.

En primer lugar, es importante destacar que, aunque los estudiantes Waldorf se educan dentro de un sistema con un enfoque pedagógico particular, ellos también tienen familias, amigos y participan en actividades fuera del entorno escolar. Estas interacciones fuera del colegio ofrecen amplias oportunidades para que se relacionen con una variedad de personas de diferentes entornos y sistemas educativos.

Además, los estudiantes Waldorf son alentados a ser abiertos, curiosos y sociables. Nuestra pedagogía fomenta la empatía, la comunicación efectiva y el respeto por las diferencias, lo que prepara a los estudiantes para interactuar y conectar con personas de diversos contextos. En lugar de aislarse, los estudiantes Waldorf suelen estar muy interesados en conocer y explorar nuevas ideas y culturas.

Por lo tanto, aunque el enfoque educativo de Waldorf es único, esto no impide que los estudiantes desarrollen habilidades sociales sólidas y la capacidad de interactuar de manera efectiva y enriquecedora con otros niños de sistemas educativos más tradicionales. Nuestro objetivo es preparar a los estudiantes no solo académica, sino también social y emocionalmente, para que se conviertan en miembros activos y comprensivos de la sociedad global.

 

 

 

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